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Primer Trimestre del Embarazo

El primer trimestre del embarazo parte desde la concepción hasta la semana 12 y es un período fundamental en el desarrollo del bebé. Una vez confirmado el embarazo la futura madre inicia un viaje de nueve meses en el que deberá cumplir con una serie de cuidados que garantizarán un bebé saludable.

48 horas después de la fertilización del espermatozoide al óvulo.

Es un examen de sangre que ofrece un diagnóstico 100 por ciento confiable, para verificar si hay una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (GCH) en la sangre, únicamente presente en el cuerpo si se está embarazada.

Durante las primeras semanas de embarazo para minimizar los posibles riesgos que puedan surgir más adelante.

El seguimiento periódico del embarazo, permite diagnosticar a tiempo posibles patologías que pudiesen afectar el correcto desarrollo del bebé y la salud de la madre.

Se efectúa vía vaginal entre las semanas seis y nueve, y evalúa la ubicación del embarazo (dentro o fuera del útero), visualiza el embrión y los latidos cardiacos.

Hemograma: Un examen de sangre que analiza la cantidad de glóbulos rojos, blancos y las plaquetas. Proporciona información sobre problemas de anemia y otras afectaciones como hepatitis B y enfermedades de transmisión sexual.

Glicemia: Para descartar o detectar la resistencia a la insulina.

Orina y urocultivo: para detectar posibles infecciones urinarias, presencia de proteínas y para constatar el buen funcionamiento renal.

Este sangrado por lo general es más común de lo que podrías pensar y aunque siempre deben ser motivo para acudir al especialista, en su mayoría, no se asocian a complicaciones graves.

Entre las principales destacan:

Por una infección urinaria; y es que durante el embarazo la mujer es más propensa a contraer este tipo de infecciones las cuales deben ser correctamente tratadas para no afectar la salud del bebé.

Durante el proceso de implantación del embrión en el útero, este sangrado no significa un peligro en el desarrollo del embarazo y suele confundirse con la regla por lo que la mujer puede tardar en descubrir que está embarazada.

O por desprendimiento de placenta y esto requiere de tratamiento y reposo.

Pero además, hay alteraciones de índole genético que determinan si un embarazo es viable o no, en este caso el sangrado en exceso podría significar un aborto espontáneo el cual es inevitable.

La vitamina D influye directamente en la captación de calcio en los huesos no solo de la madre sino del bebé en desarrollo, por ello se deben tener en consideración los niveles de este micronutriente en el embarazo.

De alimentos como: la sardina, el salmón, el aceite de hígado de bacalao, productos lácteos y huevos.

El ácido fólico: es un tipo de vitamina B, tiene una importante participación en la formación del tubo neural del feto, del cual se forman la parte neurológica del cerebro, la médula y la columna vertebral.

Esta vitamina es de carácter indispensable por lo menos en los primeros tres meses de embarazo. Un déficit de ácido fólico en la madre podría ocasionar malformaciones en el bebé como la espina bífida.

Incluso, se recomienda la ingesta de un suplemento diario de ácido fólico a mujeres fértiles antes del embarazo ya que el tubo neural empieza a formarse durante las primeras semanas de gestación, es decir, que para cuando las mamis descubren que están embarazadas, ya el tubo neural se ha formado.

Hierro: Los cuadros anémicos durante el embarazo suelen ser muy comunes. Esto se debe al aumento en el riego sanguíneo de la madre por el trabajo de la placenta y la circulación del bebé.

Para preservar la salud durante el embarazo y el parto, es necesario mantener unos niveles altos de hierro en el cuerpo y para ello, los comprimidos farmacéuticos son necesarios en todas las fases de la gestación.

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