Aportes que ofrecen los exámenes ecográficos en el primer trimestre de embarazo

Confirmar que estás embarazada, escuchar el latido del corazón de tu bebé por primera vez y ver como empiezan a formarse su carita, sus manitos y sus piecitos; son experiencias únicas que cada mamá y papá pueden experimentar con las ecografías del primer trimestre de embarazo.

El especialista en ginecología y obstetricia, doctor Juan Pablo Poblete, explica que durante los primeros tres meses de embarazo, se deben realizar dos exámenes ecográficos que además de la experiencia de ver el desarrollo del bebé dentro del útero, ofrece información importante en materia de salud.

Como primer factor el doctor Poblete destaca con estos ultrasonidos se puede determinar la edad gestacional con una margen de error de cuatro a siete días, información importante al momento de determinar la fecha de una cesárea o definir si hay parto prematuro.

Las ecografías indicadas en el primer trimestre de embarazo se realizan normalmente entre las 6 – 8 semanas y las 11 – 14 semanas. Ambas ofrecen detalles médicos valiosos que definen el rumbo del control prenatal.

Ecografía de las 6 – 8 semanas

Esta evaluación está orientada a ver si hay presencia del embrión y donde está ubicado, con ella, se confirma si el bebé se encuentra dentro del útero, que tiene frecuencia cardiaca, que la placenta se esté insertando de forma correcta y si hay presencia del saco vitelino (que alimenta al feto mientras se termina de formar la placenta).

En este período de tiempo se puede diagnosticar un embarazo ectópico cuando aún no representa riesgo ni complicaciones para la madre.

Ecografía de las 11 – 14 semanas

En este momento del embarazo, el especialista se enfoca en cuatro exámenes específicos.

Primero, la medición del grosor de la nuca del bebé, llamado translucencia retronucal que evalúa la posibilidad de una alteración genética, si mide más de 3 mm significa que existe una alta probabilidad de que haya presencia de algún síndrome genético que se debe confirmar o descartar con otros estudios ya que este diagnóstico no es definitivo solo con el ultrasonido.

Además se visualiza el flujo sanguíneo de la válvula derecha del corazón del bebé, denominada tricúspide para determinar si hay o no mal formación cardiaca.

También se realiza la medición del ductus venoso en el cordón umbilical para ver el desarrollo de la circulación sanguínea hasta la placenta.

Por último, se aplica una Doppler de arterias uterinas que mide la sangre materna que viene desde la arteria aorta a la placenta y de esta forma diagnosticar de forma prematura el riesgo de desarrollar preeclampsia y tratarla.

 

 

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